Auge de candidatos independientes y éxito de las redes sociales

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Luis Velázquez/Escenarios
Veracruz, 19 de junio de 2015.-I Hay cositas, hechos y circunstancias que ya nadie puede frenar. Por ejemplo, entre otras.

El avance de la izquierda en España, donde un par de mujeres ganaron las alcaldías de Barcelona y Madrid.
Una, por ejemplo, llega en bicicleta al palacio porque así ha vivido siempre, en bicicleta, y la otra viajando en el Metro, porque le queda más cerca y más rápido.
Las dos, rechazando por completo la camioneta blindada con chofer y escoltas en otra unidad móvil.
Las dos, reduciéndose el sueldo a la mitad.
Nadie tampoco puede frenar el curso de la historia en Estados Unidos.

Si Barack Obama, por ejemplo, llegó a la Casa Blanca con la bandera de los migrantes, que por cierto ha fracasado, ahora Hillary Clinton, del partido Demócrata, y Jeb Bush, del Republicano, también han garantizado luchar por la reforma migratoria.

En Venezuela, por ejemplo, hasta al Papa ha intervenido ante el presidente Nicolás Maduro (a quien presidente Hugo Chávez le habla en forma de pajarito), para dejar en libertad a tantos presos políticos.

En Chile, los maestros y estudiantes llevan 18 días en huelga de hambre contra la reforma educativa y por más que la presidente Michelle Bachelet se obstine será obligada a dar marcha atrás.
En Ecuador, el presidente Rafael Correa debió retirar al incremento de impuestos porque el pueblo se alebrestó en la víspera de la visita del Papa Francisco.

Incluso, el mismo Francisco se ha anotado un hit, autorizando un juicio penal contra un exnuncio apostólico en la República Dominica acusado de sodomizar a niños, además de coleccionar material pornográfico.
Pero, además, dio curso a la denuncia penal en contra de un par de obispos, también pedófilos que en nombre de Dios violaban, igual que el padrecito Marcelo Maciel, a menores de edad.

II
Hay otras cositas que nadie tampoco puede frenar. Por ejemplo:
Luego del triunfo de Joaquín Rodríguez, alias El bronco, como candidato independiente a gobernador de Nuevo León y de otros políticos sin partido como candidatos ciudadanos exitosos en Zapopan, un chico de 25 años, como diputado local, y en Guadalajara, un Enrique Alfaro como alcalde de Guadalajara, en el país ha aparecido una nueva ola democrática con tal posibilidad.
Y, por tanto, todo mundo sueña ahora con la candidatura independiente a gobernador, diputado local y federal, senador y hasta alcaldes, síndicos y regidores.
Incluso, aquí, entre nosotros, en la tierra jarocha, muchos se han sentido llamados por una revelación celestial a la candidatura independiente a gobernador.
Ricardo Ahuel Bardahuil ya pidió que lo anotaran.
Renato Tronco, de igual manera.
Y aun cuando, bueno, pudiera tratarse para algunos una especie de reality-show, aquel legítimo sueño del intelectual Jorge Germán Castañeda Gutman como candidato presidencial independiente ha cuajado.
El bronco es el ídolo de muchos políticos broncudos, y hasta enanos, del país.

III
Pero, además, ya nadie de igual manera podrá detener las redes sociales incómodas e indeseables a las que, por ejemplo, el secretario de Seguridad Pública de Veracruz, general de West Point, condecorado por la Interpol, inmortalizado por un policía pintor, culpaba del fuego cruzado, los secuestros, los desaparecidos y los muertos.
En Nuevo León, El bronco, y el chico de Zapopan que ganara la curul local, más otros más ganaron en parte por las redes sociales.
Y más si se considera que aun cuando el oficialismo levantara un cerco mediático alrededor de los políticos, ya candidatos independientes, ya incómodos para la generación política en el poder, las redes sociales, el Twitter, el Facebook, el celular con el mensaje, etcétera, significan la gran, extraordinaria salida.
Con todo, incluso, y aquella satánica ley tuitera expedida en Veracruz para encarcelar a quienes perturben la paz pública y vulneren el llamado Estadito de Derecho.

IV
Tal cual, señores políticos, y sin que se ofenda el presidente de la república como dijo Emilio Chuayffet, y sin culpar a los políticos enanos de todos los males como afirma Javier Duarte, hay muchas, muchas otras cositas más que nadie podrá frenar de aquí pa’lante.
Poco a poquito, pian pianito, la vida pública empieza a cambiar.
Parece, claro.

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