Duarte desprecia picadas de habitantes de Jamapa; “estoy a dieta”, dice

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Carlos Navarrete/Jamapa/VERSIONES

“No gracias, no puedo, lo tengo prohibido, estoy a dieta”, fueron las palabras del gobernador Javier Duarte de Ochoa ante la insistencia de los pobladores de Jamapa, albergados en el refugio temporal de la localidad de Las Puertas, que le invitaron a degustar algunas picadas de mole hechas a mano.

Siete minutos después del mediodía llegó el convoy del jefe del Ejecutivo Estatal a la comunidad asentada en el margen de la carretera que comunica a los municipios de Medellín de Bravo y Jamapa.

El cordobés descendió de su camioneta Suburban, acompañado de su esposa, la presidenta del DIF estatal de Veracruz, Karime Macías Tubilla, y sus más cercanos colaboradores; frente a él, un grupo de pobladores, la mayoría dedicados a labores de campo y que se vieron afectados por la tormenta tropical “Earl”, ya lo esperaban impacientes.

En ese momento, la tierra se sentía caliente como brasas de fogata y el bochorno del día era casi insoportable, pues arriba, en el cielo, el astro rey, se localizaba en el punto más alto de su elevación sobre el horizonte.

El esbelto mandatario avanzó unos metros para saludar a unos cuantos, atendió a la prensa y siguió su camino en dirección al refugio temporal.

El trayecto desde la carretera hasta el albergue fue corto, pero se prolongó durante varios minutos, ya que Duarte de Ochoa saludó a diestra y siniestra a cuantas personas, niños y adultos, se le pararon enfrente. Algunos, los menos, le hicieron solicitudes ajenas a la contingencia, otros le pidieron apoyo para la reparación de sus viviendas afectadas por las recientes inundaciones.

Alejados, casi exiliados, del tumulto que se congregó alrededor del Gobernador, estaban algunas personas, vecinos de Las Puertas, que no paraban de cuchichear entre sí sobre el “nuevo aspecto” de Javier Duarte: “¿Ya viste qué delgado se ve?”, cuestionó en voz baja una joven mujer a la persona que se encontraba a su izquierda.

Hasta 2010, Jamapa tenía un registro de más de 10,300 habitantes, de los cuales un porcentaje considerable sufrieron afectaciones luego de los embates del reciente fenómeno meteorológico que azotó al territorio veracruzano.

Del total de familias jamapenses afectadas, la mayoría se encontraban concentradas en la zona donde el jefe del Ejecutivo Estatal realizó un recorrido; sin embargo, más allá de sorprenderse por su presencia (pues aseguran que hasta antes de esta ocasión nunca había visitado la localidad de Las Puertas), lo que verdaderamente causó asombro entre los pobladores fue la “nueva” silueta del Gobernador, la misma a la que diversos medios de comunicación han tratado de encontrar respuesta, adjudicándole problemas de salud, bypass o dietas.

Incluso, entre sus colaboradores más cercanos, se dice que Duarte de Ochoa ha bajado entre 30 y 40 kilogramos de peso.

Empero, este día el funcionario estatal que habrá de dejar Gobierno del Estado de Veracruz el próximo 1° de diciembre para cederle su lugar al panista Miguel Ángel Yunes Linares, despejó toda duda y juicio sobre su apariencia.

Y es que tras el prolongado recorrido que realizó en el refugio temporal, por fin, Duarte de Ochoa, pareció haberse encontrado con una “prueba de fuego” bastante complicada para él, una que lo hizo dudar por una fracción de segundo sobre si romper o no su régimen alimenticio. Al llegar al comedor del albergue, un grupo de mujeres cocineras le mostraron los alimentos que se repartían como desayuno a los damnificados de Jamapa: picadas preparadas con mole y empanadas.

Javier Duarte, sudoroso por el bochorno del día o quizá porque dentro de sí añoraba darle un ligero mordisco a esas deliciosas picadas, tomó aire, lo exhaló y expuso: “No gracias, no puedo, lo tengo prohibido, estoy a dieta”.

Tan pronto se negó a degustar los platillos que le mostraron, siguió su camino en dirección a la oficina del albergue, no sin antes echar un último vistazo a las tortillas palmeadas que se freían a fuego lento en aceite, casi listas para servirse con mole y queso rayado.

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