EL EX-ALCALDE JUAN MANUEL DIEZ ES DENUNCIADO EN UN GRAN FRAUDE

Antonio Hernandez

Orizaba Ver.- El fraude de Ficrea es otro caso pendiente de resolver y donde hay involucrados muchos intereses de los distribuidores Chrysler, capitaneados por Juan Manuel Diez y Gil Sverling.

Otro con mucho fondo político, porque se especula que podría estar vinculado al financiamiento de la campaña del PRI, es la de la Sofipo Coincidir, de Francisco Conejo Cejudo.

Juan Manuel Diez salió a relucir como uno de los implicados en el fraude de Ficrea por 6 mil millones de pesos, de acuerdo a la información que publicó Darío Celis en el periódico El Financiero.

El columnista, especialista en temas de negocios, asegura que este es uno de los fraudes pendientes por resolver, en donde están involucrados muchos intereses de los distribuidores de Chrysler.

“El fraude de Ficrea es otro caso pendiente de resolver y donde hay involucrados muchos intereses de los distribuidores Chrysler, capitaneados por Juan Manuel Diez y Gil Sverling”, asegura Darío Celis en la edición de El Financiero en la columna titulada “Todos corren a Miami”.

Ficrea operaba como una Sociedad Financiera Popular (Sofipo) gracias al aval del Gobierno que recibió en 2008, brindaba servicios financieros como productos de inversión, ahorro y créditos. Operaba como Caja Popular.

El fraude superó más de 6 mil millones de pesos, de unas 6 mil 800 personas, en su mayoría personas de la tercera edad.

Así como su padre Emilio Lozoya Thalmann, al final del sexenio rompió lazos con el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, Emilio Lozoya Austin terminó muy mal con Enrique Peña Nieto.

Cuentan que entre abril y mayo del 2017 el primero reclamó al segundo su situación. Lozoya llevaba fuera de Pemex 15 meses y ya eran públicas las denuncias en su contra de los exejecutivos de Odebrecht,

Luis Alberto de Meneses, Luiz Mameri e Hilberto da Silva. El escándalo en el que estaba involucrado, dijo, “no es solo mío”. Entonces el presidente giró instrucciones a su Consejero Jurídico, Humberto Castillejos, para que atendiera el asunto y no lo dejara correr. Le pidieron a Lozoya 6 millones de dólares para que el entonces encargado del despacho de la PGR,

Alberto Elías Beltrán, y el subprocurador especializado en investigación de Delitos Federales, Felipe Muñoz, mataran el asunto. Pero el exdirector de Pemex no aceptó y el expediente ya no hubo quien lo frenara.