El irremediable adiós de Andy Murray 🎾🧔

Agencias

El hombre que asumió impertérrito suceder a Fred Perry como el primer británico en ganar el torneo de Wimbledon, tras vencer a Novak Djokovic en la final de 2013; el mismo que, un año antes, en el mismo escenario, se había colgado el oro olímpico al derrotar a Roger Federer en otro alarde de sobriedad gestual en el epílogo, el viernes, en Melbourne, se llevó las manos al rostro, sacudido por el llanto, al anunciar en conferencia de prensa que pone fin a su carrera. «He estado sufriendo durante un tiempo largo, un total de 20 meses. He intentado hacer todo lo posible, pero el dolor no ha cesado», comentó Andy Murray, que se enfrentará a Roberto Bautista en la primera ronda del Abierto de Australia, torneo donde ha disputado cinco finales.

Melbourne puede ser la última estación de 14 años de brillante trayectoria, aunque el sueño del jugador escocés, que el 15 de mayo cumplirá 32 años, sería despedirse en Wimbledon, torneo que también ganó en 2016. Murray, un ejemplo de tenacidad, no ha logrado recuperarse de la operación de cadera a la que se sometió en enero de 2018. Cada uno de sus intentos de mantenerse regularmente en la competición, desde el último Queen’s, donde reapareció para plantar cara a Nick Kyrgios en un apasionante partido, hasta la reciente derrota en la segunda ronda de Brisbane contra Daniil Medvedev, ha sido la cruel constatación de que su cuerpo ya no daba más de sí.

Contenido Patrocinado