El PAN ¿Qué sigue? Javier Corral Jurado

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Instigada y no paralizada por la decepción que le causó su exclusión como candidata a Diputada Federal – en las listas que aprobó la comisión permanente del PAN -, Margarita Zavala salió a decir los primeros días de enero de este año, en su cuenta de twiter : 1) La tarea más importante para mí en este momento es trabajar para que el PAN rectifique y retome el rumbo. 2) El desafío de fondo del PAN es reencontrarse con su identidad y reconstruirse desde sus cimientos. 3) O cambia el PAN, o dejará de ser un instrumento de representación ciudadana.

No obstante, la ex-primera dama de México salió a la campaña electoral y sin ostentar cargo alguno acompañó a varios candidatos cruzando la geografía nacional de lado a lado. Acreditó su institucionalidad con el Partido, mas allá de sus diferencias con los dirigentes. Y ahora ha vuelto a salir a la palestra con una buena dosis de autocrítica tras los resultados electorales del pasado 7 de junio, en las que las premisas planteadas cobran plena vigencia.

En un mensaje difundido en YouTube, Margarita Zavala lanzó la piedra de toque para indagar en lo que realmente le sucedió a Acción Nacional el pasado domingo: “a nivel federal es el peor resultado que hemos tenido desde 1991. Desde hace 25 años no teníamos ese porcentaje de votos”. Luego rajó la leña para ir al fondo de un cuestionamiento que, estoy convencido, debiéramos hacernoslo todos los panistas: “Esto además se da cuando el PRI y su gobierno tiene el peor nivel de aprobación y su desprestigio es tan evidente, por eso las expectativas que teníamos sin duda eran mejores, pero las visiones a medias, la falta de claridad como oposición a la hora de los mensajes, distracciones con temas internos de poder, acomodos y consolidaciones de los grupos, pues hicieron que en muchos casos nuestros resultados no fueran los que querían”.

Ese es el gran tema, ¿por qué en el momento de mayor repulsa ciudadana hacia el PRI y hacia el gobierno de Peña Nieto, éste se alza con una holgada mayoría en la Cámara de Diputados?. ¿por qué el PAN no fue capaz de capitalizar el descontento y ser visto de nueva cuenta como opción?. Sumados los porcentajes del PRI, el Verde y Nueva Alianza, el oficialismo obtendrá 260 curules en San Lázaro, con el 39.7 % de la votación total.

El 7 de junio, por si sólo el PRI obtuvo el 29.5%; sus satélites el Verde 7.0% y Panal 3.2%. Acción Nacional bajó al 21%, y el PRD se desfondó al 10%. Acción Nacional no había tenido desde las elecciones intermedias de 1991 menos del 24 % de los votos.

En el 2012, tras doce años de ejercer la Presidencia de la República, en lo que fue considerado como nuestra debacle electoral, el PAN ganó 51 distritos, pero su representación proporcional le dio 62 diputados más, haciéndose de 113 curules. En estas elecciones el PAN ganó 2 distritos más y obtuvo 53 diputados de Mayoría Relativa, pero bajó su representación proporcional a 55 diputados. Es decir, se queda con 108 legisladores. Perdimos 5 espacios.

Cuando en 1997 surgió la primera mayoría opositora en la Cámara de Diputados, el PRI obtuvo el 39.1% de los votos, el PAN 26.6% y el PRD el 25.71%. Sumados los tres alcanzaban casi la totalidad, el 91.41% de los votos efectivos. Lo que se tradujo en 239 escaños para el PRI, 121 para el PAN y 125 para el PRD. En el año de la alternancia, el 2000, el PAN se colocó como primera fuerza, obtuvo 30.64%, seguido del PRI con 23% y PRD con 17.6%. En la segunda elección intermedia que el PAN enfrentó como gobierno, en el 2009, el electorado nos infringió el primer castigo: mientras que el PRI recuperó el 36.6%, el PAN bajó al 27.8% y el PRD 12.2%.

En el 2012 los porcentajes de diputados de mayoría relativa quedaron así: PRI 29.9%, PAN 25.9%, PRD 16.5%.

El 7 de junio pasado el PRI se quedó prácticamente igual que en el 2012, aunque con todo el desprestigio y deterioro que hoy los circunda. De acuerdo a la última medición del periódico Reforma, Peña Nieto cuenta con 39% de la aprobación ciudadana, el nivel más bajo de popularidad que ha registrado un Presidente de la República desde 1995-1996, principios del sexenio de Zedillo en el que avasallaba una fuerte crisis económica. Aunque el mandatario inició su gestión con un 30% de rechazo ciudadano, el descontento social por Ayotzinapa, Tlatlaya y diversos escándalos de corrupción, la desaprobación creció exponencialmente al registrar un 58%. No solo Peña es mal calificado, en promedio su gabinete obtiene una puntuación de 4.5. Asimismo, un 62% de los encuestados afirmó que el país va por mal camino.

Como dirían los clásicos ese es el quid de la cuestión. Frente a nosotros no tenemos a una clase política priísta moderna y reformadora que merezca ese refrendo. Estamos frente al peor PRI, que no es ni siquiera el de Salinas, sino el mexiquense, corrupto y corruptor. El PRI que deterioró a sólo dos años de su regreso al poder la estable economia del país y ha venido vulnerando el ejercicio de las libertades políticas conseguidas en nuestro difícil tránsito a la democracia.

En el rubro que se quiera el gobierno de Peña trae ya los peores datos. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), señala que México es el segundo país más desigual de los países miembros debido a la inestabilidad financiera. En su último informe How’s Life, nuestro país reprueba en calidad de vida de su población y ocupa los últimos tres lugares en siete indicadores de bienestar del organismo multilateral. De 36 países México se coloca en el lugar 36 en Educación y competencias, así como en Seguridad personal. En los rubros Balance vida-trabajo y Relaciones Sociales ocupa el penúltimo lugar, mientras que los rubros de Ingresos y Riqueza; Vivienda y Calidad del Medio Ambiente ocupan el peldaño 34. En lo concerniente a Salud ocupa el lugar 32 y el 28 en Empleos y Salarios.

En el rubro de la corrupción vuelven a ser los campeones, baste ver los escándalos en el que se han visto envueltos el Presidente y su Gabinete, ya no sólo en lo referente a sus casas en las Lomas y Malinalco y en lo bienhechores que ha sido para sus amigos contratistas, sino en su falta de honestidad y transparencia en su patrimonio. Recientemente Reuters informó que el Presidente de México proporcionó información incorrecta en su declaración patrimonial al decir que recibió una propiedad por “donación” de su padre, pues a través de una solicitud de información pública se pudo conocer que en realidad compró la propiedad -un terreno de 1,000 metros cuadrados en el pueblo de Valle de Bravo- en 1988 de manos de un tercero.

Transparencia Internacional ha señalado que nuestro país está reprobado en el combate a la Corrupción, de acuerdo a su Índice de Percepción de Corrupción 2014, nuestro país está ubicado en el lugar 103 de un listado de 175 países, con una puntuación de 35 (la escala va de 0 a 100 en donde 0 son altos niveles de corrupción y 100 bajos niveles de corrupción), dichos resultados son reveladores, pues nos colocan en el último sitio de los países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

El Índice Global de Impunidad de la Universidad de las Américas Puebla, por su parte, ubica a México en el segundo lugar de los países con índices más altos de impunidad, sólo superado por Filipinas, le siguen Colombia, Turquía y Rusia. El Índice de Paz 2015 elaborado por expertos del Institute of Economics and Peace, señalan que la impunidad en nuestro país ha crecido, apuntan que el número de homicidios que se cometen en comparación con las condenas que se dictan se duplicó, es decir, pasó de 1.45 en 2006 a 3.34 en 2013. En lo referente a la tasa de personas sentenciadas a prisión, cayó de 210 por 100 mil habitantes en 2013 a 104 por 100 mil habitantes para 2014.

Por si eso no fuera suficiente los índices de violencia crecen, tomando en cuenta sólo las cifras manejadas por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad en su último informe, abril registró la cifra más alta de homicidios dolosos en lo que va del año con 1,374 casos denunciados.

El mismo Fondo Monetario Internacional (FMI) en un reporte titutlado “Crimen y la economía en estados mexicanos”, ha reconocido que en los últimos años los niveles de violencia se han incrementado y esto ha impactado de manera directa en la erosión del Producto Interno Bruto (PIB) Per Cápita Anual. De acuerdo al FMI por cada aumento de 1.5% en el índice de homicidios en los estados disminuye medio punto porcentual el PIB per cápita de esa entidad.

Los indicadores mencionados son sólo algunos que nos revelan el grado de la crisis por la que atravesamos, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) ha señalado que México es uno de los tres únicos países con el porcentaje de disminución de la pobreza más bajo de Latinoamérica y el Caribe.

La situación urge con premura modificaciones reales en el rumbo que ha tomado el país, así lo proponía la propaganda electoral de Ación Nacional, pero el mensaje no conectó con los ciudadanos; no pudo volver a mostrarse como una verdadera opción de cambio. Porque el PAN cuando ha tenido en sus manos la obligación de ser oposición responsable, ha preferido congraciarse con el gobierno. Hubo mucha colaboración y casi nada de contrapeso, equilibrio, denuncia. Se renunció al deber opositor, o están impedidos una buena parte de los dirigentes nacionales y estatales del PAN.

El PAN está desdibujado ante los ciudadanos y un deber de la conciencia panista será una reflexión serena, pero honrada, de las causas que no nos han permitido recuperar el vínculo ciudadano, la confianza de los electores, ni reanimar al grueso de nuestros votantes. Ya se apuntan varias, y a lo largo de las próximas semanas quiero contribuir desde este espacio a ir analizando los diversos flancos del proceso electoral. Por supuesto la asunción de los candidatos independientes que en el caso mexicano no lo son tanto, sino más bien candidatos disidentes. Frente al deterioro del sistema de partidos, no han emergido perfiles frescos o novedosos, salidos de “la más pura sociedad”, aquella que se define a si misma como la “no contaminada”. Los principales casos de quienes ganaron bajo esta figura son figuras políticas de amplia trayectoria partidista y cargos públicos, de colmillo retorcido como El Bronco Rodriguez Calderón, Manuel Clouthier Jr, Alfonso Martínez, entre otros. No es pues el caso español de Podemos con Pablo Iglesias, o Ciudadanos de Albert Rivera, acá las candidaturas independientes es el cauce afortunado que han tomado los rebeldes en sus partidos, los indisciplinados y los asqueados con el manejo arbitrario de dirigentes, la falta de transparencia y rendición de cuentas de los partidos, la colusión de intereses entre corruptos. A mi me parece que ese fenómeno es un gran acicate a los partidos.

En ese mensaje que parece ser ya su definición en pos de la dirigencia nacional panista, Margarita Zavala apunta una ruta frente al desolador momento que vive Acción Nacional: “emprender ya una profunda y seria reflexión respecto al futuro de nuestra institución, revisar nuestros procesos, nuestros valores internos que no corresponden a los resultados que obtuvimos, ni siquiera a los representantes de casilla. Finalmente, es un hecho que las candidaturas independientes resultaron exitosas, nos dicen que si el PAN no se acerca a los ciudadanos , no será opción. No quiero insistir en la confrontación interna cuyo objetivo sólo parecer ser el control de las estructuras y de los padrones de miembros activos, no es la agenda de exclusión de quienes no pensamos igual los que nos demanda el PAN. Lo extraordinario de esta realidad nos exige a todos la disposición de tomar también decisiones extraordinarias. Yo estoy lista para participar, empecemos”.

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