Elección 2015: una mirada

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Eduardo de la Torre Jaramillo


A un mes de las elecciones, es necesario hacer una reflexión sobre ese proceso electoral, una elección intermedia federal y diversas elecciones estatales en donde se votó por gobernador del estado, congresos locales y alcaldías; en esa confluencia electoral se deben analizar; el rol desempeñado por el naciente Instituto Nacional Electoral (INE); los actores políticos tradicionales y los nuevos, éstos últimos en la figura de las candidaturas independientes; nuevamente, el papel equivoco de las casas encuestadoras, y por supuesto el resultado electoral.

El saldo final del INE como árbitro electoral, muy probablemente presentó una regresión de cerca de treinta años, por ejemplo el día de la elección no se instalaron a nivel nacional 629 casillas por robo, violencia o clima, la cifra más alta en los últimos veinticinco años en ese rubro; el día de la elección tuvieron que tomar de la fila a 54,739 ciudadanos, mientras que en el año 2012 sólo fueron 17,176 (ante su nula capacitación se produjeron infinidad de errores en el conteo de votos); la violencia tomó carta de naturalización puesto que hubo diez secuestros de candidatos y treinta candidatos asesinados en las elecciones federales y estatales; la votación total para diputados federales fue de un 47.72%; el voto nulo arribó a un 4.76%; mientras que en los nueve estados donde hubo elección para gobernador la participación fue de un 55.2%.

Por otra parte, se detectaron prácticas políticas que pensábamos ya estaban sepultadas en el pasado, allí están los ejemplos de Oaxaca, Chiapas, Coahuila, Quintana Roo y Veracruz. En Oaxaca, se robaron las boletas y fueron ingresadas al sistema electoral y se tomaron como válidas; en Chiapas con votaciones atípicas donde se ganaron los distritos electorales federales con más del 80 por ciento de la votación favoreciendo al PVEM, franquicia que por cierto con la votación de esa entidad federativa obtuvo el veinticinco por ciento del total de su votación nacional, donde pasaron del 57% en 2012 al 390% en 2015; en Coahuila, todos los distritos electorales federales fueron ganados por el PRI tres a uno; en Quintana Roo, particularmente en el distrito de Benito Juárez (Cancún) el candidato ganador del PVEM triunfó con despensas otorgadas desde mayo de 2013, y frente a la impugnación del PRD ganada en el TEPJF, éste mandató al INE para que lo investigará y éste último jamás lo hizo; y en Veracruz en el cual se observaron múltiples irregularidades en los distritos de: Minatitlán, Acayucan, Coatepec, Poza Rica, Tantoyuca, Pánuco con boletas clonadas y hasta casillas “zapato” en el distrito de Xalapa Rural. En el caso de Veracruz existe una explicación institucional, sólo siete de los veintiún vocales ejecutivos distritales pertenecen a la nueva institucionalidad electoral, es decir su ingreso se debe a los exámenes aprobados, el resto ingresaron cuando nació el IFE siendo mapaches electorales, y esa cultura y práctica no se quita única y exclusivamente porque cambió de nombre el instituto electoral, la peor muestra la dio el empleado-vocal ejecutivo de Acayucan, quien en una actitud servil se vistió de rojo para entregarle la constancia de mayoría a su patrón; y por supuesto que el INE en Veracruz fue penetrado y violentado por la clase política local, en donde los consejeros “ciudadanos” se comportaron como cómplices de todas estas ilegalidades, al final su inacción se debe porque ya son parte del sistema político veracruzano. -En medio de todo esto la actitud complaciente a lo largo del proceso electoral del INE frente al partido de la ilegalidad que es el PVEM-. Dicho sea de paso, la votación en Veracruz fue inferior al promedio nacional, sólo el 45.7%.

A lo largo de la jornada electoral la mayoría de las casas encuestadoras se equivocaron con los resultados electorales en Nuevo León, el Distrito Federal, y Michoacán, la primera explicación es que las encuestas fueron utilizadas como un instrumento de propaganda política, y la segunda es que mintieron los encuestados o se convirtieron en una “mayoría silenciosa”, ésta mucho más clara en Nuevo León, sólo para tomar el ejemplo de esta entidad federativa, allí fallaron las siguientes casas encuestadoras con altas diferencias con respecto al resultado final, donde el “Bronco” ganó con el 49.7%, estos fueron los porcentajes de votación que le asignaron las casas encuestadoras al candidato ganador: Parametría con 24.7%; Azteca en 28.7%; AGA Marketing sobre 26.7%; Covarrubias por 27.7%; Mitofsky en 23.7%; Demotecnia sobre 25.7%; GEA-ISA por 28.7%; ARCOP en 32.7%.

El resultado de las nueve elecciones de gobernadores en las siguientes entidades fueron: a) alternancia en: Guerrero (PRI), Michoacán (PRD), Nuevo León (Independiente), Querétaro (PAN), y Sonora (PRI); b) mismo partido gobernante en: Baja California Sur (PAN), Campeche (PRI) y San Luis Potosí (PRI). Colima está impugnada por un empate técnico entre el PRI y el PAN.

En el plano federal en la conformación de la nueva Cámara de Diputados quedó de la siguiente manera: PRI 202; PAN 108; PRD 56; PVEM 48; morena 35; MC 26; PT 6 (aunque cuatro pertenecen al PRD); Panal 10; PES 8 y Candidato Independiente 1.

Dado los resultados anteriores, los partidos que conformaron el “Pacto por México” fueron los más afectados, si se toma en cuenta los resultados electorales de 2015 frente a los de 2012, en ese caso el PRI baja de 34.4% de la votación a 29.1%; el PAN de 26.9% a 21%; y el PRD de 15.2% a 10.8%, rompiendo en automático la hegemonía de la vida pública de estos tres partidos políticos, puesto que ya aparecieron los partidos medianos como son: PVEM, morena y MC, quienes sólo tienen presencia regional; el primero en Chiapas y Guanajuato, el segundo en el DF, Estado de México y Veracruz, y el tercero en Jalisco y Nuevo León; dicho resultado electoral significa la fragmentación política, y sobre todo lo que va a significar, empezando por la complicación para concretar los acuerdos legislativos, ya que con esos números el PRI y su clúster de partidos: PVEM, Panal y PES únicamente tendrán 268 diputados suficientes para hacer modificaciones a leyes secundarias pero no para realizar algún cambio constitucional, porque se necesitan las dos terceras partes de los diputados integrantes que estén presentes en la sesión.

Finalmente fueron dos los fenómenos políticos en el resultado electoral de esta elección intermedia: 1.- la fuerza de las candidaturas independientes con el triunfo del “Bronco”, una figura jurídica que despoja realmente el monopolio de la representación política a los partidos políticos tradicionales, por eso el temor en los Congresos de Chihuahua, Veracruz y Tamaulipas, en el primero para ser candidato independiente le pusieron el candado de no haber militado en un partido político en los últimos tres años antes de ser postulado como independiente; en los otros estados elevaron al 3% el número de firmas para ser candidato independiente; y 2.- la fragmentación puede presentar situaciones de crisis de legitimidad y representación, puesto que abre la puerta para que en el 2018 el próximo presidente de la república pueda ser electo tan sólo con el 25% de la votación, ya que se observa difícil que se apruebe la “segunda vuelta electoral”, tal y como estará conformada la siguiente legislatura federal, y se podría transitar a otro tipo de crisis, como bien podría ser la de gobernabilidad, ya que el Congreso de la Unión en ese año podría estar aún más fragmentado.

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