Estudiante de Música reconoce las ventajas del MEIF

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  • Adrián Izquierdo será el primer egresado como tubista en la UV y el segundo que concluirá la carrera en todo México

Jorge Vázquez Pacheco

Adrián Izquierdo Ayala se encuentra a un paso de concluir su preparación como ejecutante de tuba en la Facultad de Música de la Universidad Veracruzana (UV) y reconoce las ventajas del Modelo Educativo Integral y Flexible (MEIF), lo cual le ha permitido combinar sus estudios y adquirir experiencia como ejecutante, al tiempo que trabaja sobre la última etapa de su preparación escolar.

Alumno del profesor Eric Fritz, recientemente se presentó como solista de la Orquesta Sinfónica Mexiquense, en la Sala “Felipe Villanueva” de la ciudad de Toluca. No son frecuentes las audiciones sinfónicas con tuba solista, por lo que cobra una especial significación que Adrián haya interpretado el Concierto en fa menor para tuba y orquesta, del inglés Ralph Vaughan Williams.

“Se trata de un concierto icónico y, de hecho, el único para el instrumento escrito por un compositor célebre. Fue compuesto apenas en 1954”, indicó el entrevistado.

Adrián reconoce que durante el último semestre de su carrera el MEIF le ha permitido combinar los estudios con la actividad en Toluca e informó que ya cuenta con plaza laboral en aquella agrupación.

Viene a la charla el trabajo generado por el único tubista concertista nacional, el zacatecano Manuel Cerros, quien desde la década de 1970 fue capaz de destacar a nivel individual en un ámbito por demás árido. Adrián reconoce que desde mediados de la década de 1980 se dio un cierto despunte, pero en todo el país apenas un solo alumno ha logrado concluir la carrera y egresar, se trata de Luis Manuel Sánchez, quien estudió en la Escuela Nacional de Música de la UNAM y actualmente es director de la Banda de la Policía Preventiva.

Así, Adrián Izquierdo será apenas el segundo graduado de la carrera de tuba en todo México y el primero en la Facultad de Música de la UV.

Esto contrasta notoriamente con la enorme cantidad de ejecutantes para la tuba de banda popular, aquella cuyo cuerpo desemboca en un pabellón al frente. Es el “suosafón”, llamado así por el compositor norteamericano John Philip Sousa. “Pero su contexto es muy diferente al de la tuba sinfónica”, aclaró Adrián. “Se trata de mundos radicalmente distintos y los ejecutantes de sousafones buscan básicamente el beneficio del dinero fácil. La moda ha logrado que esas bandas tengan mucho trabajo y que alrededor de ellas se muevan enormes cantidades de dinero”.

Pese a que el sonido de la tuba es enriquecedor y hay pasajes importantes en obras sumamente conocidas (Sinfonía fantástica de Berlioz, Cuadros de una exposición de Musorgski, las dos suites para banda o Los planetas de Holst), no deja de llamar la atención que existan en México pocos estudiantes del instrumento.

Analizar ese contexto condujo a Adrián a otro terreno por demás fascinante: la investigación musicológica. Así, se ha interesado en averiguar las motivaciones de un compositor como Héctor Berlioz para incluir el sonido de los oficleidos en su Sinfonía fantástica. Se trata de instrumentos antiguos caídos en desuso, que hoy se sustituyen por las tubas.

Después de elogiar la técnica de su maestro Eric Fritz, tubista en la Orquesta Sinfónica de Xalapa, Adrián concluyó con un razonamiento que justifica su interés en la musicología: “La investigación históricamente informada es básica. Si voy a tocar una obra que ni siquiera yo entiendo, ¿cómo puedo esperar que la gente la comprenda?”.

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