Estudiantes de la UV marchan exigiendo justicia para Maggie asesinada en Huatusco

Antonio Hernandez

Xalapa Ver.- La tarde de este viernes 14 de junio (2019), una ligera lluvia caía al mismo tiempo que sus amistades pedían avances en las investigaciones de su asesinato.

Marcharon por las calles de la ciudad de Xalapa. Se plantaron en la plaza Sebastián Lerdo de Tejada, frente al Palacio de Gobierno de Veracruz. En esa plazoleta, sus pisadas estaban sobre la frase “Gracias Señor Gobernador”, misma que una organización campesina, escribiera días antes.

Margarita Alarcón Méndez tenía 27 años de edad. Fue asesinada a balazos durante un asalto el día 11 de junio de este 2019. Ella trabajaba una tienda de abarrotes en el municipio de Huatusco. Unos asaltantes entraron al local y enseguida le arrebataron 2 mil pesos de la venta y le dispararon a la cabeza. Ese ataque le cegó la vida.

Maggie, la estudiante de la Universidad Veracruzana (UV) tenía seis meses de haberse titulado y estaba a punto de formar una asociación civil para atender a víctimas de la violencia de género. Pero dos balazos le quitaron la vida durante el asalto en la tienda de abarrotes de sus papás.

“Era de formación psicóloga. Entró a la maestría y se inclinó por estudiar género. Se acabada de titular en diciembre y nos dejó un excelente trabajo sobre la violencia en el noviazgo en la adolescencia en Teocelo”, narra Johany.

Maggie estaba a punto de formar una asociación civil para la erradicación de la violencia de género. “Llegaron a su casa y la mataron. Ella en las mañanas daba clases y en las tardes ayudaba a sus papás en una tienda de abarrotes”.

La joven también era maestra en el Centro Escolar Veracruz. El negocio donde ocurrió el crimen estaba ubicado en la avenida 7 entre calles 6 y 8 en Huatusco.

Tres días después, las voces de sus amigos y catedráticos se hicieron escuchar en el “corazón” de la capital veracruzana.

Margarita se distinguía por su sonrisa, su vida, sus sueños y aspiraciones en busca de un mundo igualitario para mujeres y varones, por desgracia, sus sueños fueron bárbaramente truncados, gritaba otro de sus compañeros cuando exigian justicia.