Existe radiación en todo lo que conocemos

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Aseveró el Coordinador del Centro de Información de CNLV.

● Impartió conferencia a egresados y estudiantes de la Universidad Veracruzana.

● El ser humano tiene energía radioactiva que proviene de los alimentos que consume, como los mariscos, el plátano, el aguacate, entre otros.

● Actualmente, el 70 por ciento de la energía que se ocupa se genera con la quema –día y noche– de gases, combustóleos y carbón.

Paola Cortés Pérez 

En el Foro Vinculación y Reclutamiento 2015 organizado por la Universidad Veracruzana (UV) en coordinación con la Comisión Federal de Electricidad y la Central Nucleoeléctrica Laguna Verde (CNLV), el coordinador del Centro de Información de esta última, José Alberto Lara Huesca, presentó la conferencia “La CNLV y el profesional nuclear” a estudiantes de las ingenierías Mecánica y Eléctrica, así como de la Licenciatura en Física de esta casa de estudios.

​“La radiación existe en todo lo que conocemos, es decir, de manera natural el ser humano tiene energía radioactiva dentro de sí”, aseveró José Alberto Lara y explicó que existen tres tipos de energía radioactiva: alfa, beta y gama; pero de manera natural el ser humano también tiene energía radioactiva que proviene de los alimentos que consume.

“Los alimentos más radioactivos son los mariscos, y no porque son pescados cerca de Laguna Verde; también el plátano, aguacate, maíz, frijol, tomate, carnes rojas, entre otros. Por otra parte, lo importante es medir cuánto se tiene de radioactividad y que no aumente mientras seas ocupacionalmente expuesto.”

En el caso de los trabajadores de la CNLV, precisó que se establece un cero de control (es cuánta radioactividad tienen naturalmente), para que a partir de esta cantidad se contabilice cuántos milirem absorberán cada año al laborar en la central. Se llama milirem, a la una unidad de dosis de radiación absorbida.

Detalló que en Laguna Verde los trabajadores no deben exceder de dos mil milirem en un año, aunque el límite internacional es de cinco mil milirem. “Un operador de reactor absorbe cero milirem, ya que está en un área perfectamente segura.

“En Xalapa las personas absorben en un año alrededor de 450 milirem, pero en Puebla, D.F. y Machu Pichu absorben más porque están más cercanos los rayos cósmicos y en la costa se recibe menos energía.”

Sin embargo, dijo que si la cantidad de radioactividad aumenta por encima de los niveles establecidos, tendrán mayor probabilidad de desarrollar padecimientos como alopecia, esterilidad o cáncer, pero “no quiere decir que si una persona es ocupacionalmente expuesta es seguro que tendrá una de estas enfermedades”, aclaró. 

Laguna Verde

En julio de este año, la Unidad I de la CNLV cumplirá 25 años de operación comercial. Alrededor de mil 500 personas cuidan los dos reactores nucleares que tienen la capacidad de iluminar a todo Veracruz y un poco más.

Lara Huesca mencionó que cada generador eléctrico (que son de los de mayor potencia en el país) produce hasta 810 megawatts eléctricos cada hora, es decir, es la energía utilizada por 6.2 millones de mexicanos.

Actualmente, comentó, el 70 por ciento de la energía que se ocupa se genera con la quema –día y noche– de gases, combustóleos y carbón. Los expertos, indicó, afirman que si se continúa con el mismo consumo de energía, en 2050 se acabarán las reservas de hidrocarburos.

Entonces, ¿qué sucederá cuándo se tenga que renunciar a la energía que hoy disfrutamos? Respondió que se necesitará de una energía de traslape que será la nuclear, “produce cero emisiones con una gran cantidad de calor que se puede originar en un pequeño lugar, te puede dar mucha energía”.

Los residuos y el agua del mar

Los residuos generados en Laguna Verdad son materiales pesados que deben ser debidamente guardados y confinados en lugares especiales porque tienen energía de tipo ionizante que debe degradarse, esto es, que los átomos inestables se vuelvan átomos comunes.

Para ello, indicó Lara Huesca, cuentan con una alberca de combustibles gastados donde se realiza una parte del proceso de enfriamiento de los ensambles, los cuales deben permanecer un periodo de seis a ocho años para perder el 90 por ciento de su energía radioactiva, una vez degradados pueden secarse y enviarse a un confinamiento en seco.

Respecto al consumo real de las pastillas de uranio que son usadas en los reactores, dijo que apenas pierden 700 gramos, lo que significa que aún queda mucha energía.

“Anteriormente sólo podían enviarse a un confinamiento en seco de alta seguridad; fue entonces que los franceses pensaron en re-procesarlos. Hoy en día, el 98 por ciento del ensamble se puede reutilizar en un tipo de reactor distinto.”

En el caso de la CNLV, puntualizó que por el momento son enviados a un confinamiento en seco y es la Secretaría de Energía la que decide si pueden ser reaprovechados o venderlos a los países que tienen la infraestructura para reutilizarlos, como Francia, Reino Unido, China, India y Estados Unidos.

Por otro lado, expuso que en el ciclo termodinámico el agua de mar jamás entra al reactor, sólo es para enfriamiento indirecto del sistema.

“El ciclo inicia cuando se calienta el agua pura que se produce en la planta, la cual al convertirse en vapor pasa por una turbina de alta presión y dos de baja presión que mantienen en movimiento al generador eléctrico, sólo con esto ya se producen grandes cantidades de energía.

”Lo enfriamos con agua de mar para que de forma indirecta el vapor se vuelva a convertir en agua que pueda pre-filtrarse, pre-calentarse y recuperarse en el reactor. Así mantenemos un ciclo nuclear cerrado.”

En el caso del agua de mar usada, detalló, entra y adquiere un poco de temperatura que disminuye al regresar al Golfo de México, para ello fue diseñado un canal de descarga y enfriamiento de más de un kilómetro y medio, así el agua no tendrá una diferencia mayor a medio grado centígrado y por lo tanto no impactará negativamente en el ambiente.

Por último, detalló que la energía generada es enviada a las subestaciones más cercanas: Poza Rica, Puebla, Manlio Fabio Altamirano y Veracruz; posteriormente es distribuida por el Centro Nacional de Control de Energía.

Hoy en día, existen 438 reactores nucleares que operan en todo el mundo, los cuales aportan 17 por ciento del consumo mundial de energía y sólo tres de ellos pueden ser visitados: el de México, Argentina y Suiza, por la seguridad de sus instalaciones.

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